Hace unos días el alcalde de Madrid sugería una ley para trasladar a las personas sin hogar a albergues, incluso en contra de su voluntad

Beatriz Revilla   19 de Abril de 2011
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Esta propuesta ha motivado distintos tipos de reacciones y ha abierto el debate sobre la dignidad y la protección de estas personas.

El pasado 13 de abril, Alberto Ruiz-Gallardón, alcalde de Madrid, proponía crear una ley para llevar a las personas que duermen en la calle a albergues en los que ser atendidos, aunque tuviera que ser en contra de su voluntad: "no es un problema de convivencia, ni de estética; la prioridad es atender a esas personas". Esta idea generaba rápidamente diversidad de reacciones, además de abrir un debate sobre cómo integrar y proteger a las personas sin hogar sin denigrarlas.

En Madrid 14 ONG salían a manifestarse la semana pasada en contra de la propuesta y a favor de una acción integral que realmente cuide a las 900 personas que duermen en la capital y las ayude a recuperarse e integrarse de nuevo en la sociedad. El propio Partido Popular (PP) parece no haber apoyado del todo la idea de Gallardón al manifestar Ana Mato, vicesecretaria de organización, estar a favor de que las personas sin hogar tengan "un techo donde ir", pero sin dejar de respetar los derechos individuales. "No soy amiga de las prohibiciones", era lo que manifestaba Esperanza Aguirre, presidenta de la Comunidad de Madrid.

La Federación de Entidades de Apoyo a las Personas Sin Hogar (FEPSH) ha manifestado su preocupación ante esta propuesta en un comunicado en el que explica que de esta manera se "invisibiliza la pobreza" en vez de buscar formas integradoras para estas personas, que no están en la calle por voluntad propia. EAPN Madrid también ha querido "contestar a Gallardón" solicitando acabar con la actitud de indiferencia de la sociedad y ofreciendo su apoyo como entidad social para cambiar esta situación.

La situación de las personas sin hogar en Europa
En Roma 6.000 no tienen un lugar fijo en el que vivir, de estos 4.000 viven en la calle, 1.000 en albergues del Ayuntamiento u organizaciones sociales y otros 1.000 en chabolas. En Francia hay casi 100.000 personas en la calle, el Estado ha habilitado 120.000 camas para ellos. En el Reino Unido hay que prestar asesoramiento por ley a las personas sin hogar, en algunos casos especiales se les ofrece alojamiento de emergencia. En Berlín se calcula que hay entre 8.000 y 11.000 personas en la calle, y la capital alemana solo ofrece 350 camas para ellas.

¿Por qué termina una persona sin hogar y en la calle?
Las personas sin hogar son las que viven en las calles, o temporalmente en albergues, chabolas..., debido a una ruptura con su familia, relaciones sociales, laborales... El miedo, la inseguridad, la falta de empleo, de apoyo y de asistencia social son algunas de las grandes dificultades para que la persona se reintegre de nuevo en la sociedad. La situación se complica cuando las personas padecen alguna enfermedad mental ya que el riesgo de exclusión social se multiplica, según María Fe Bravo, jefa del servicio de Psiquiatría del Hospital Universitario La Paz (Madrid) y presidenta de la Asociación de Neuropsiquaitría (AEN). Entre el  4% y el 10% de estas personas sufre esquizofrenia, trastorno bipolar y de la personalidad, depresión grave y estrés postraumático. Además, un 30% abusa de sustancias o de alcohol. Además, la crisis económica ha hecho que el número de personas que viven en la calle aumente. Este tipo de situaciones son la primera de las formas de marginalidad y exclusión social en los "países desarrollados" y las conocidas sociedades modernas.

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Fuente: FEPSH/ABC/EAPN/EP/Noticias PSH.org